lunes, 1 de julio de 2019

[Lectura] “Un mundo feliz” —Aldous Huxley

Un mundo feliz - Aldous Huxley
Título: Un mundo feliz.
Título original: Brave New World.
Autor: Aldous Huxley.
Publicación: 1932.
País: Reino Unido.
Páginas: 256.
Géneros: Novela, ciencia ficción, distopía.

«El condicionamiento ante la muerte empieza a los dieciocho meses. Todo crío pasa dos mañanas cada semana en un Hospital de Moribundos. En estos hospitales encuentran los mejores juguetes, y se les obsequia con helado de chocolate los días que hay defunción. Así aprenden a aceptar la muerte como algo completamente corriente.»

He de confesar que la ciencia ficción está muy lejos de ser mi género literario preferido. Podría decir que se debe a que es el más cercano a mi realidad diaria, pero no parece un argumento válido si considero que a muchos de los científicos con los que comparto ámbito se sienten muy atraídos por él. Se me ocurre entonces que el problema está en la forma que tengo de ver a la ciencia, con sus luces y sombras, con todo el potencial que tiene para mejorar la vida de las personas, pero también con todo el potencial que tiene para destruir. La realidad es que tengo demasiado presente, todo el tiempo, el lado más oscuro de la ciencia, y veo todo lo que hay que cambiar en la actividad. También soy muy consciente del enorme esfuerzo que cuesta cambiar algo que lleva muchos años funcionando de una forma determinada, cayendo en dogmas y mitos que se han vuelto muy difíciles de derribar. Esta es una idea con la que suelo encontrarme en los libros de ciencia ficción, por lo que, llegado un punto, me satura. Entiendo si otras personas no sienten lo mismo.

La historia de Un mundo feliz está ambientada en el año 632 d.F. (después de Ford, tomando como referencia el año 1908, en el que se fabricó el primer Ford Modelo T), y presenta una sociedad en la cual los seres humanos son concebidos únicamente en laboratorios (la concepción natural fue abolida) y se encuentran separados en clases sociales que son fuertemente condicionadas, desde su concepción hasta su adolescencia, para desempeñar cada grupo ciertas tareas específicas. El condicionamiento consiste en una especie de entrenamiento por medio de premios y castigos, y el resultado es que cada persona es feliz y está conforme con el lugar que le tocó en la sociedad. Es así que existen los Alfas, a quienes estimulan su inteligencia para que se ocupen de controlar el mundo y desarrollen las tareas más complejas, luego existen los Betas, que son la mayoría y tienen conocimientos promedio para desempeñar tareas técnicas, y por último existen los Gammas, Deltas y Epsilones, cuya inteligencia es desestimulada para que se encarguen de las tareas más sistemáticas y simples.

En este Estado Mundial la vida está dominada por los avances tecnológicos, y un modelo extremo de producción y consumismo. Cada clase está educada para saber que todas son necesarias para el progreso social, pero a la vez se desprecian mutuamente, ya que cada persona fue criada por el sistema para creer que el lugar que le corresponde es el mejor que podría haberle tocado. Aún así, tienen la previsión de pensar que todo ser humano puede tener momentos de cuestionamientos existenciales, por lo que se aseguran de dar acceso a una droga sin efectos secundarios perjudiciales, a la que llaman ​soma​. Los habitantes pueden consumirla voluntariamente para entrar en un trance tranquilizador, pero también puede ser utilizada por las autoridades (esparciendo vapor de ​soma​) para controlar posibles sublevaciones gracias a su efecto anestésico.

A todo esto, existe una contraparte al Estado Mundial, que son las reservas donde viven los salvajes, seres humanos que quedan por fuera del sistema, y por lo tanto sufren las consecuencias de la falta de educación y tecnología. Todos los detalles de este mundo se van revelando progresivamente a medida que avanza la trama, que comienza a desarrollarse cuando dos personajes del Estado Mundial viajan a una de estas reservas. No voy a entrar en detalles para no spoilear, pero la mayor parte del libro consiste en la contraposición de las dos culturas, la de la sociedad avanzada y tecnológica, y la de los salvajes.

El libro en sí me resultó un poco tedioso, con una narrativa lenta y sobreexplicativa (algo que muchos elogian de la ciencia ficción, pero que a mí me quita inmersión en las historias). Una vez que terminé de leerlo, empecé a disfrutarlo. Es que hay en esta obra mucha crítica social y mucho para digerir y analizar en profundidad. Además, en el momento que leí este libro, estaba terminando un curso semestral de ética, y eso me ayudó a entenderlo de otra manera. Puede que la narrativa me haya parecido un punto negativo, pero eso no impide que recomiende este libro, por su capacidad de generar reflexión sobre nuestro futuro y las tendencias de nuestra sociedad, y de la ciencia que hacemos.

Aldous Huxley
Aldous Huxley

Estamos hablando de un mundo en el que los habitantes son condicionados desde su nacimiento para ser felices con lo que les imponen y no cuestionar nada. Es por eso que, quedándose solo con esa idea de felicidad absoluta, algunas personas dicen que este libro no es una distopía, sino una utopía. De verdad, eso dicen, los he escuchado. No obstante, ya que estos habitantes no tienen la capacidad de estar inconformes con lo que se les ha impuesto, ni son capaces de cuestionar el sistema o dar opiniones desde su autonomía y sin coacción alguna, pienso que un ejercicio interesante puede ser imaginar lo que pensaría un ciudadano actual cualquiera (o un conjunto de ellos) si viajara en el tiempo al futuro y llegara a una sociedad como la de Un Mundo Feliz.

En cuanto a la ciencia y la tecnología, pienso que su finalidad es beneficiar a la humanidad y mejorar la calidad de vida, aunque también se puede entender el conocimiento como la satisfacción de saciar la curiosidad que caracteriza al ser humano como especie, al permitirle comprender el Universo en el que vive. Sin embargo, en el Estado Mundial, el fin de la ciencia es favorecer al sistema establecido, para la conveniencia del reducido grupo que decide el destino de la sociedad mediante su visión meramente utilitarista, en la que solo contemplan su perspectiva de lo que se considera beneficioso. Es una ciencia que tiene al ser humano como medio, y no como fin. En las personas se experimenta, y cada vida humana es fruto de una investigación, ya que su producción es artificial y su condicionamiento es en sí un proceso de experimentación en ellos.

Eventualmente, los “viajeros del tiempo” que planteé antes, luego de reflexionar sobre este “mundo feliz”, entenderían que la felicidad de los ciudadanos del Estado Mundial es falsa e impuesta, a costa de sacrificar los derechos que hoy se reconocen como básicos de todo ser humano:
—La libertad: las personas del Estado Mundial no gozan de libre albedrío, sino que todas sus acciones y su forma de pensar han sido impuestas mediante el condicionamiento, por lo que no hay libertad real.
—No ser sometidos a esclavitud: al tener las personas como único valor el utilitario, y condicionárselas para que estén felices con la función que deben desempeñar, se las está esclavizando, aunque no sean conscientes de ello.
—No ser torturado ni sometido a tratos degradantes: derecho que se ve violado durante la primera etapa de vida de las personas, por el condicionamiento que se da por medio de asociación con estímulos, algunos de los cuales pueden ser muy perjudiciales y dañinos.
—Libre tránsito: las personas del Estado Mundial no pueden salir de él o ingresar con libertad, y del mismo modo se prohíbe a los habitantes de las reservas salvajes y de las islas (donde exilian a quienes no se adaptaron al sistema en el que nacieron) la libre circulación de un territorio a otro.
—Libertad de pensamiento, conciencia y religión: una forma de libertad que es particularmente negada, por un lado, ya que el condicionamiento impide el pensamiento individual, imponiendo un pensamiento único a todos los humanos de cada clase, y por otro lado, porque en el Estado Mundial no existe la religión (aunque existe algo similar, una especie de culto sectario a Ford, que es único y seguido por todos), por considerarse incompatible con los objetivos y métodos del sistema establecido.
—La educación: si bien las personas reciben un cierto grado de educación, esta es mínima y siempre obedece a los intereses utilitarios de lo que se espera que el individuo sepa según la clase social a la que pertenece. La educación como tal, completa, libre, sin censura e imparcial, no existe, excepto para los interventores mundiales, que son diez y deciden qué material será censurado y cuál no.

Supongamos entonces que los “viajeros del tiempo” se preguntan si es este “mundo feliz” más justo que el mundo actual del que ellos partieron. Según el filósofo estadounidense John Rawls, una sociedad justa podría definirse como aquella que uno crearía si no supiera qué lugar le tocaría ocupar en ella. Es una definición que apela a la empatía, la cualidad humana que permite comprender la situación de otro ser humano al imaginarse viviendo en esa misma situación. Pensando en cada lugar posible dentro de la sociedad del libro de Huxley, encontramos que en todos ellos hay derechos humanos básicos violados. Además, a diferencia de nuestro mundo, ese “mundo feliz”, donde no hay autonomía ni pluralidad, no parece tener posibilidades de evolución y mejoría, más allá del desarrollo tecnológico utilitarista. En nuestro mundo actual vemos todo el tiempo avances en materia de derechos humanos. Quizás percibimos muchas veces que estos avances no se dan con la rapidez suficiente para garantizar la dignidad humana en todos los casos. Pero suceden. Tarde o temprano, suceden.

En definitiva, esto ha sido apenas una introducción a todo lo que se puede debatir en torno a esta obra, y es evidente que este libro es de esos que dejan a uno rumiando durante un tiempo, con ansias de discutir sus impresiones con otros lectores. ¿Utopía o distopía? ¿Felicidad por condicionamiento, o dignidad y derechos humanos? De cualquier manera, creo que solo por poner sobre la mesa estos dilemas, este libro se merece el lugar que tiene en la historia de la literatura. Y por eso lo recomiendo.

~L. Tukić

3 comentarios

  1. ¡Hola Lud!
    Estaba deseando leerte, pero eso me lleva tiempo y me cuesta durante el día ya que estoy a máxima velocidad con mil actividades previas a la operación que me espera el 8.
    Siempre es un placer leerte, no entiendo como mantenías ocultas estas reseñas para la sociedad. Siempre se aprende algo nuevo.
    Recuerdo que me gustó y debatí muchas cosas del libro con un profesor de historia, al que quiero mucho y me presentó a 1084, pero nunca me atreví a reseñar a ninguno porque suelen intimidarme los clásicos.
    Me encantó encontrarme con esta reseña. Me dio ganas de releerlo y ver que aprendo en esta nueva lectura.
    Por cierto, ¿Ya leíste 1984?, sin dudas me encantaría que lo leyeras y comentaras en tu blog.
    Muchas gracias por la reseña Lud.

    ¡Un abrazo y un beso!

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    1. ¡Hola! 1984 es uno de mis grandes pendientes, de esos libros que casi me da vergüenza no haber leído, porque me lo ha recomendado muchísima gente. Siempre me cuesta un esfuerzo extra leer ciencia ficción por lo que ya dije al principio de esta reseña, pero sé que hay libros que lo valen por las reflexiones que te dejan luego de leerlos. Imagino que 1984 es de esos libros, así que algún día lo leeré. Y por supuesto, cuando llegue ese día, lo comentaré aquí. ¡Saludos!

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  2. Hola Lud! muy buena reseña, super completa.
    Siempre me quedé con esa pregunta de "Utopia o Distopia" para mi sin dudas sería una distopía, por ese condicionamiento de la felicidad impuesta. Sin dudas estaría bueno vivir despreocupadamente y ser felices siempre, pero no deja lugar a realmente valorar esa felicidad, y ni que hablar cuando es una felicidad artificial por una droga.
    La imagen que da el libro del Soma me recordaba a veces a los locales de opio, sin conciencia y entregados por completo a la droga.
    Besos!

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