lunes, 9 de marzo de 2020

[Ciencia] La cuestión del sexo biológico

Como persona trans, me enfrento con notable frecuencia a los comentarios de corte “biologicista” que cuestionan mi género en función de premisas falaces, referentes a erradas concepciones sobre las ciencias naturales. Todo producto de simplificaciones mal construidas que terminan cosechando ignorancia donde quiera que germinen. Pero, a todo esto, ¿qué es lo que realmente tiene que decir la biología como disciplina respecto al sexo biológico? ¿Existe ese “sexo biológico” único, inequívoco, absoluto, al que se aferran ciertos discursos transfóbicos? ¿Tiene esto algo que ver con el concepto de “género”?

Empecemos por un poco de contexto. En 2018 se discutía en Uruguay la llamada Ley Integral para Personas Trans (Ley N° 19.684, disponible aquí). En el marco del debate ciudadano, y en el afán de informar desde una perspectiva científica sobre el tema, docentes de la cátedra de Fisiología Animal de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República dieron una charla abierta al público. Estoy hablando de la misma facultad donde estudio Licenciatura en Ciencias Biológicas (y donde en aquel entonces estudiaba Licenciatura en Física). En esa charla, brindada por investigadoras, profesionales de la biología, aprendí que quienes más hablan en nombre de esta disciplina en Internet suelen ser quienes más la desconocen.

La biología es la ciencia de la diversidad, de las excepciones, de los espectros que difícilmente pueden encajonarse en categorías binarias. El sexo biólogico resulta ser mucho más complejo que lo que se tiende a pensar en la sociedad, y reducirlo solo a uno de sus aspectos, sea cual sea que se elija, contemplando solo las variantes radicalmente opuestas de dicho aspecto, es como pretender describir toda una personalidad utilizando solo dos adjetivos. El resultado es una percepción vaga, incompleta, restringida, y sin duda mucho menos interesante. La realidad, en cambio, es que existen un montón de variables que caracterizan el sexo biológico y el género de una persona. A continuación, describiré muy brevemente las principales de ellas.

Sexo cromosómico

Como mucha gente sabe, los cromosomas sexuales son el X y el Y, y suelen venir de a dos por persona. Aunque no siempre se da así. La mayoría de los hombres tienen cromosomas XY, y la mayoría de las mujeres tienen cromosomas XX. A esto también hay excepciones, como veremos más adelante. Además de los dos pares mayoritarios, XX y XY, hay otras combinaciones existentes. Algunos ejemplos son: XXY (la mayoría de las personas intersexuales tienen esta combinación, pero no es la única), X0 (son personas que solo tienen un cromosoma X, sin su par), XXX, XXXX, etc.

Lo que se suele decir de “hombres = XY” y “mujeres = XX” como un absoluto es incorrecto. Hay muchísima variedad en cuanto al sexo cromosómico, hay muchísimos tipos de intersexualidades (alrededor de 60), y hay muchas razones biológicas por las que un hombre puede tener cromosomas XX, y una mujer XY. Por otro lado, la mayoría de la gente no sabe qué cromosomas tiene. Mucha gente dice que tiene XX o XY cuando la realidad es que, si uno no se hace una prueba de cariotipo, es imposible saberlo (y no es muy común que la gente se haga un cariotipado).

Sexo genital

Las dos opciones más comunes en cuanto a los genitales son pene y vagina. Tradicionalmente, se asocia pene a macho y vagina a hembra, sobre todo en mamíferos. Pero hay varias razones biológicas, como veremos más adelante, para que haya por ejemplo en humanos mujeres con pene y hombres con vagina. Además existe todo un espectro de genitales considerados “ambiguos” por presentar características tanto de pene como de vulva. Antiguamente, cuando nacía un bebé con este tipo de genitales, los médicos lo operaban ni bien nacía para construirle una vagina artificial, y se los criaba como si fuesen mujeres. Nunca se les preguntaba. Se los mutilaba sin consentimiento.

Las personas que tienen genitales “ambiguos” suelen ser intersexuales, pero también hay hombres y mujeres que los tienen. Los genitales, al igual que los cromosomas, tampoco determinan el género de una persona. Y se puede tener por ejemplo cromosomas XY (tradicionalmente asociado a hombres) y tener vagina, son cosas que se dan biológicamente, sin intervenciones quirúrgicas ni nada (en breve les hablaré de algunas razones por las que esto puede ocurrir).

Sexo gonadal

En general los humanos tenemos o testículos u ovarios. Aunque parezca raro porque no se suele comentar, esto no está directamente relacionado con los genitales externos. O sea, hay personas con vulva y testículos, y hay personas con pene y ovarios. Estoy hablando de que existen casos documentados, y son muchos más de los que podría pensar alguien que escucha hablar de esto por primera vez. Las personas con ovarios además suelen tener un útero. La mayoría de los hombres tienen testículos y la mayoría de las mujeres tienen ovarios. Una vez más, esto no es un absoluto. El género de las personas no depende de esto, es solo una característica biológica más, igual que las anteriores.

Sexo hormonal

Las personas con testículos tienden a producir testosterona. Las personas con ovarios producen principalmente estrógenos, pero también testosterona, progesterona y otras hormonas. En este caso, se suele establecer una separación entre personas que tienen un régimen predominante de testosterona (en su mayoría hombres), y personas que tienen un régimen predominante de estrógenos (en su mayoría mujeres). Estas hormonas regulan funciones biológicas como la reproducción, la libido, la densidad ósea, entre otras. Además, estas hormonas producen la aparición de los caracteres sexuales secundarios (el desarrollo de los senos, el vello corporal y facial, la voz, y más).

Como estas hormonas controlan funciones tan importantes (la regulación de la densidad ósea impide la osteoporosis), sí o sí el cuerpo tiene que estar en uno de estos dos régimenes. No obstante, personas con ovarios pueden tener altas concentraciones de testosterona (por condiciones como el síndrome de ovarios poliquísticos u otras). Por otro lado, hay condiciones biológicas que pueden generar inmunidad a estas hormonas. Por ejemplo, existen personas que tienen cromosomas XY (tradicionalmente asignados a hombres), testículos, y síndrome de insensibilidad androgénica, por lo que pueden desarrollar vagina. A esas personas se les suele asignar género femenino al nacer, en general viven toda su vida como mujeres, y no se les diagnostica hasta que se evidencia que no menstrúan o que son estériles.

Sexo neurobiológico

En neurobiología no se puede tomar un cerebro y decir “este es de hombre” o “este es de mujer”. Pero estudiando muchos y haciendo estadística, se han encontrado características que tienden a tener los hombres, y características que tienden a tener las mujeres. De todos modos, es un espectro y está lleno de excepciones. Además, estudios neurobiológicos han demostrado que el cerebro puede tener percepciones del cuerpo físico que difieren del cuerpo real.

Ejemplo de estos estudios son los realizados por el neurólogo hindú Vilayanur Ramachandran. Se han hallado similitudes en la actividad cerebral medida en laboratorio entre personas con síndrome del miembro fantasma (quienes luego de la amputación de alguna extremidad, reportan sentir picazón o sensaciones en los miembros inexistentes), y hombres trans con disforia genital que percibían que tenían una especie de “pene fantasma”. Lo mismo ocurrió entre personas con síndrome de la identidad de la integridad corporal (quienes sienten que alguna de sus extremidades no les pertenece, en algunos casos hasta el extremo de desear la amputación del miembro que no reconocen como propio) y mujeres trans con disforia genital que sentían rechazo hacia su pene.

Cabe aclarar que estos estudios contribuyen a constatar variables medibles y a comprender las bases biológicas de estos fenómenos, pero de ninguna manera implican una justificación para patologizar a las personas trans que tienen disforia (que, dicho sea de paso, no todas las personas trans tienen disforia tampoco). Lo interesante aquí es que se evidencia que la disforia existe y es incluso medible en laboratorio, no es un invento ficticio de quienes la tienen.

Sexo psicológico y sociocultural (género)

Psicológicamente tenemos una identidad de género intrínseca. Sabemos que somos hombres o mujeres o no binaries. En ese sentido, es como la orientación sexual: simplemente uno sabe hacia qué géneros se siente atraído y hacia cuáles no. No es necesario experimentar para descubrirlo, es algo que cada persona conoce en su fuero interno. El cerebro “se lo indica” a cada uno, por decirlo de alguna forma.

Socialmente se nos suele atribuir un género según la conveniencia de la sociedad, o según los genitales que nos ven cuando nacemos. De toda la información previa se deduce que los genitales no tienen nada que ver con el género de una persona. Las personas cis son aquellas que se identifican con el mismo género que se les asignó cuando nacieron. Las personas trans somos las que no nos identificamos con el género que se nos asignó cuando nacimos.

Culturalmente, las distintas sociedades categorizan en diferentes géneros. En Occidente por tradición usamos dos: hombre y mujer, aunque en los últimos años se ha visibilizado el género no binario. En otras culturas consideran tres o cinco géneros, por ejemplo. Además, a cada género se suelen asignar de manera arbitraria roles y estereotipos determinados (los hombres azul, las mujeres rosa, los hombres pantalón, las mujeres vestido, los hombres fútbol, las mujeres cocina). Estas características tienen más que ver con lo que podríamos denominar “expresión de género” de una persona, que con su identidad de género en sí. El problema es que las sociedades tienden a imponerlas, cuando lo más natural es que se dé una gran diversidad de combinaciones entre las identidades de género y las expresiones de género.

Si pretendiéramos asociar el género al sexo biológico, ya vimos que la biología muestra que existe un espectro muy amplio y complejo, a pesar de que culturalmente insistimos en reducir el asunto a unos pocos géneros, lo cual termina resultando ridículo. El género como un fenómeno psicológico, social y cultural se construye en base a muchos factores, y es lo único que realmente determina la identidad y expresión de género de una persona. Los cromosomas, los genitales, las gónadas, las hormonas, son factores biológicos que se alternan en los cuerpos de las personas pero que no hacen al género de las mismas.

Solo uno mismo puede decir cuál es su género, porque el género se da a nivel psicológico. Todo lo demás son características biológicas o sociales o culturales que no determinan quién es uno. Y en el caso de las características biológicas, no es todo tan lineal como que los hombres vienen con un paquete establecido de atributos, y las mujeres con el opuesto. La realidad es que esas características se combinan de formas muy diversas en las personas. Dicho esto, lo más sano para todos es dejar de replicar ideas equivocadas, y dejar de invisibilizar la diversidad tratando de hacer encajar a la fuerza a las personas en las casillas que inventamos.

~L. Tukić

2 comentarios

  1. ¡Hola Lihuén!
    Me encantó tu post, soy una persona que los Montevidieanos catalogan como "rural" y tu entrada sirvió mucho para enriquecerme.
    Si bien estoy deconstruyendome, luchando por mis derechos, los de los trabajadores de un frigorífico de mi ciudad y demás siento que esto recién comienza, por ende, tengo mucho que aprender.
    Como te conté una vez por Instagram, tengo un amigo en transición y estoy muy orgullosa de como poco a poco está llegando al objetivo de las hormonas ya que esto le permitirá dejar de sentir disforia. A veces cometo errores y confundo su antiguo género con el actual, y siento muchísima culpa ya que sé que esto le causa muchísimo daño.
    Pero como dije: poco a poco voy adaptándome a que ahora tengo un amigo y debo brindarle el mismo respeto que a mi me gusta obtener, no juzgarle ni ser morbosa con su situación.
    Esta entrada la voy a tomar como ejemplo para divulgarla con algunos individuos que no comprenden que cada quién puede decidir su género, ser quién quiera ser, hacer lo que se le da la gana, vestirse como quiera y ser tratado como a uno le gusta que le traten.
    Sin dudas es una entrada que invita a la reflexión y espero que hagas más de este tipo.

    ¡Un abrazo y un beso!

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    1. ¡Hola!
      Muchas gracias por tu respuesta, seguro escribiré más entradas de este tipo, tengo mucha información en mi cabeza sobre el tema de la transgeneridad, así como del autismo que es otra cosa que me toca vivir en primera persona, y tengo muchas ganas de compartir toda esa información con la gente. Me alegra mucho que la entrada te pueda servir para generar conciencia, y me encanta leer que estás interesada en aprender sobre esto y apoyar a tu amigo con su transición. Las viejas costumbres a veces son difíciles de remover, pero con voluntad y tiempo se logra.
      ¡Gracias por leer!
      Saludos :)

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