lunes, 6 de abril de 2020

[Diversidad] Mi transición de género

Pre-TRH
Julio 2019: tras años de ocultarlo,
decidí asumir mi identidad trans.
Mañana cumplo medio año desde que empecé mi tratamiento de reemplazo hormonal con testosterona. Tuve entonces la idea de dedicar una entrada en este blog para compartir mi experiencia personal respecto a mi transición de género. Un poco porque me gusta hablar abiertamente de esto para informar a la gente, y otro poco para hacer una especie de “introspección en voz alta” y llevar un registro.

Tengo 26 años. Si bien mi transición médica comenzó hace seis meses, considero que mi transición de género fue un proceso de años. Es que es muy difícil explorar y descubrir la identidad propia cuando uno creció con los comentarios de la gente sobre lo que se supone que uno “debería ser”. Suposiciones erradas en base a concepciones sociales falaces que parten de simplificaciones mal entendidas de la biología (si quieren saber qué dice en realidad la biología respecto al género y al sexo biológico, escribí sobre eso aquí).

Pre-TRH
Julio 2019: lo primero que hice
fue cortarme el pelo a máquina.

Al menos desde los 4 años ya sabía que no era una niña, a pesar de lo que me decían. Lo expresaba como podía, y el mensaje siempre se perdía. Hay que aclarar que esto no se trata de gustos, si bien se da la casualidad de que en general mis gustos estaban más alineados con lo “estereotípicamente masculino”. El género no tiene nada que ver con eso. Había algo intrínseco que no lograba entender pero que me causaba el malestar de sentir que la gente me encasillaba en un género con el que yo no me identificaba.

Crecí pensando que lo que me pasaba estaba mal, que era incorrecto y digno de burla. Desarrollé comportamientos contradictorios al respecto, y pasé por varias etapas de negación y mucho malestar. Creía que era imposible que las cosas fuesen de otra manera, diferente a como me habían dicho siempre que eran. En mi fuero interno, yo sabía que yo no era la persona que todos decían que era. Pero no tenía las herramientas para resolverlo. Solo podía fantasear con mi verdadero yo.

Recuerdo que cuando era chico miraba Dragon Ball y me encantaban los namekianos. Para quienes no sepan, los namekianos en este anime son una especie extraterrestre, del planeta Namek. Tienen la particularidad de que son todos de un mismo género, que no es ni femenino ni masculino, pero utilizan pronombres masculinos. Akira Toriyama se basó en los caracoles para crearlos. Además son verdes, pero eso no viene al caso.

Namekianos en Dragon Ball
Namekianos en Dragon Ball.

Me llevó muchísimos años explorar las distintas concepciones socioculturales del género para entender lo que me pasaba. Porque en un principio, guiado por el binarismo tradicional, pensé “si no soy mujer, entonces tengo que ser hombre”. Fue frustrante cuando descubrí que tampoco me identificaba del todo como hombre (aunque siempre me sentí más cerca de eso que de ser mujer, pero seguía siendo una identificación parcial). La gente cis tiene el privilegio de conocer, comprender y aceptar su identidad de género desde pequeños. A las personas como yo en general nadie nos dijo que podíamos ser lo que somos, que era una opción válida y que no está mal, así que tenemos que investigar mucho para descifrarlo.

Al final, los años de exploración me llevaron a entender que mi género no entra dentro del binarismo tradicional de hombre/mujer. Soy una persona no binaria (aunque cuando me da pereza explicar digo en broma que mi género es inefable), y tengo una fuerte preferencia por utilizar los pronombres masculinos conmigo mismo, me encuentro cómodo con eso. Además tengo una expresión de género más masculina que femenina, aunque combino un poco de ambas cosas. Cada persona no binaria es un mundo, somos un colectivo bastante diverso, por lo que no se puede generalizar nunca sobre los pronombres que utilizamos, o si somos andróginos o no.

Pre-TRH
Septiembre 2019: en mi facultad
ya era conocido como Lihuén.

Con 21 años, y después de sobrecargarme de información al respecto, estaba bastante convencido de que había grandes probabilidades de que yo fuera una persona trans. Fue en ese entonces cuando busqué un nombre que me identificara. Llegué primero a mi segundo nombre, Lihuén, y fue bastante rápido: quería que fuese mapuche, como mi anterior segundo nombre y como el segundo nombre de mi hermano (ambos los había elegido mi padre), y quería que fuese un nombre sin género, lo cual se cumple. Luego le pregunté a mi padre qué nombre me habría puesto si no me hubiesen asignado el género femenino al nacer, y me dijo Lihuén también.

Llegar a mi primer nombre costó mucho más. Usé un tiempo en Internet un nombre que me gustaba mucho desde que era adolescente, pero no me terminaba de convencer. Le pregunté a mi madre qué nombre me habría puesto si me hubiesen asignado el género masculino al nacer, y experimenté por un tiempo con uno de los que me dijo. Ambos nombres, el primero que probé, y el que me dijo mi madre, me gustaban muchísimo. Pero algo no cuadraba: no sentía que si me gritaban ese nombre por la calle me fuese a dar por aludido. Eran nombres hermosos, pero no míos.

Ludomir apareció en mi cabeza sin buscarlo. Es muy similar a mi nombre anterior, es casi una versión masculina del mismo, con una pequeña variante. Al principio lo ignoré. Pero lo escuchaba en mi cabeza, una y otra vez, como si quisiera contarme mi propia historia. Era yo, tratando de hablarme a mí mismo. Suena muy “poético” pero en verdad estoy intentando poner en palabras lo que me ocurrió con ese nombre. Terminé aceptándolo, y en consecuencia, me acepté como Ludomir Lihuén.

Pre-TRH
Septiembre 2019: al conseguir
mi primer binder pude dejar
de caminar encorvado.

Por circunstancias de la vida, y por el enorme miedo que tenía de comenzar mi transición médica y social, más que nada por todo lo que podía perder al hacerlo, no pude “salir del armario” hasta mis 25 años. Desde los 21 removí mi nombre anterior de todas mis redes sociales. Fue también cuando comencé a usar el apellido de mi abuela paterna, así que aparecía como Lud Tukić en todos lados (Lud es la raíz que comparte Ludomir con mi nombre anterior, por lo que resultaba ideal para sentirme mejor sin generarme complicaciones que aún no podía enfrentar).

A mis 24 años publiqué mi primer libro, y lo hice bajo el seudónimo de L. Tukić. Sabía que tarde o temprano iba a tener que asumir mi identidad, y como cuando escribo es uno de los pocos momentos en los que me siento 100% yo, auténtico, sin la presión de las expectativas ajenas, no quería ver mi obra firmada por una identidad falsa, impuesta sobre mí desde que nací.

Poco antes de cumplir los 26 años comencé mi transición social, de a poco. Mis amistades fueron un punto de apoyo indispensable, mi lugar seguro, y siempre les voy a estar agradecido por la voluntad que pusieron para hacerme sentir cómodo. Con mi familia de sangre las reacciones fueron diversas y algunas bastante dramáticas. Con mi entorno laboral de aquel entonces fue todo bastante tenso, así que me sentí aliviado en ese sentido cuando cesó mi cargo. Fueron meses complejos, entre la alegría de al fin dar esos pasos, y los miedos, decepciones y tristezas por quienes decidían no acompañarme en este camino.

1 mes en TRH
Noviembre 2019: 1 mes en TRH.

Un mes después de cumplir los 26 años, el 7 de octubre de 2019, comencé mi tratamiento de reemplazo hormonal (TRH) con testosterona. Hacía años que fantaseaba con los cambios físicos que deseaba ver en mi cuerpo, porque en mis sueños y en mi mente yo era de una manera, y en el espejo encontraba otra cosa (si habré sufrido crisis de ansiedad por ese motivo). Comencé con dosis bajas que me aumentan cada dos meses (cada tratamiento es único de cada persona, por favor nunca hagan estas cosas sin supervisión médica, yo hice todo controlado por médicos de varias especialidades). Todavía no llegué a la dosis completa, me inyectan una vez por mes una fracción de la ampolla/vial, por lo que los cambios físicos están siendo muy lentos y graduales. Pero ocurren.

El cambio que más deseaba ver en mi caso era el de la voz, porque era el aspecto de mí que más disforia me causaba. Me gustan los otros cambios, físicos y psicológicos, los estoy disfrutando mientras ocurren, pero no me molesta que demoren en darse o incluso que alguno de ellos nunca llegue. Por el contrario, con la voz estaba desesperado. Y ahora que está comenzando a cambiar me siento eufórico al respecto. Espero que ese cambio siga progresando en los próximos meses. Porque aún la tengo inestable, fluctúa mucho, y por momentos está más aguda, por momentos más grave, y por momentos parece que se me rompe. Les comparto un video para que noten el avance:

Este mes también logré por fin el cambio de mi nombre legal. El trámite en Uruguay es bastante sencillo, y gratuito, gracias a la reciente Ley N° 19.684. Ahora soy oficialmente Ludomir Lihuén, y me queda por delante corroborar que mi nombre quede actualizado en todos los sitios donde estén registrados mis datos. Lo que espero para este año entonces es terminar todos los trámites relativos a mi cambio de nombre, continuar disfrutando los cambios del tratamiento hormonal, y conseguir un trabajo donde pueda sentirme cómodo.

18 años // 26 años
Sonriendo para la foto vs. sonriendo de felicidad.

En esta foto comparativa, que considero impresionante, estoy yo con 18 años a la izquierda, justo antes de mi fiesta de egreso de bachillerato, sonriendo para la foto pero sintiéndome fatal por dentro, porque esa noche había dejado que me maquillaran y me había puesto un vestido (ambas cosas que no solía hacer porque no me gustaban, pero sentía que quería “darles el gusto” a ciertas personas). A la derecha estoy yo hace unas semanas, con 26 años, justo después de salir del Registro Civil con mi partida de nacimiento rectificada. Y esa sonrisa no es para la foto, es de felicidad. Por ver al fin realizarse todo aquello que durante tantos años creí imposible. Por no tener que fingir más ser una persona que no soy.

1 mes en TRH
Noviembre 2019: 1 mes en TRH.

Si llegaron hasta acá, les agradezco por leer mi historia, y deseo que resulte informativa para quienes no conozcan tan de cerca las vivencias de personas trans. Recuerden que cada caso es un mundo, y aunque es probable que mi historia tenga puntos en común con las de muchas personas trans, no es una regla ni se puede generalizar. Procuren preguntar y respetar los pronombres y nombres de las personas, es una cuestión de salud mental, y al hacerlo reducen considerablemente nuestro riesgo de suicidio. Somos personas y merecemos los mismos derechos que cualquier otro ser humano. Solo queremos vivir en paz y que se respete nuestra identidad.

3 meses en TRH
Enero 2020: 3 meses en TRH.

A las personas trans que lleguen a leer esto, solo quiero decirles que su sentir es válido. No tienen que encajar sus propias historias o sentimientos en los de otras personas trans para que sean válidos. No hay una única forma de ser trans, somos personas diversas, y está bien si no todes quieren transicionar de la misma manera. No se desesperen si en este momento no tienen los medios para transicionar, fíjense que a mí me llevó unos cuantos años. Tómense su tiempo para explorar su género. Permítanse dudar y no tener todas las respuestas claras, porque eso también es válido y muy lógico en esta sociedad donde nadie nos dijo que éramos válidos.

Pre-TRH // 5 meses en TRH
Pre-TRH vs. 5 meses en TRH.

Y cuídense mucho, por favor. Sé que a veces puede ser desesperante, frustrante, he pasado por la ansiedad y las crisis, sé que es difícil y que uno quiere terminar con eso de una vez. Pero se puede, si no es hoy, eventualmente. Cuídense ustedes, cuiden su cuerpo que es su refugio, su lugar de resistencia y batalla. Busquen apoyo donde puedan, busquen ayuda profesional si pueden (a mí me re salvó mi psicóloga, no habría podido hacer todo esto de no ser por ella), y busquen alguna persona de confianza con la que puedan hablar de esto. Apoyen a otras personas trans, no las juzguen si tienen experiencias diferentes. Ya bastante nos vulnera el sistema como para que nos discriminemos entre nosotres. Cuidémonos entre todes.

Nos vemos la semana que viene con otra reseña de mis lecturas, y seguro en el futuro dedique más entradas a comentar aspectos y progreso de mi transición de género. ¡Hasta el próximo lunes!

~L. Tukić

8 comentarios

  1. Es una historia impresionante y en construcción. Soy muy afortunada por poder aprender diariamente contigo. Gracias por compartir tu historia!!. Sos lo más Lin.

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    1. ¡Gracias Joa! Y yo soy muy afortunado de contar con el club de lectura como lugar seguro, me dieron muchísima fuerza respetando mi identidad cuando todavía había muchísimos lugares donde eso no ocurría. ¡Saludos!

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  2. ¡Hola Lihuén!
    Me alegro mucho de que por fin hayas logrado comenzar a vivir cómo deseabas.
    Como te dije, tengo un amigo en transición que vive en Argentina, en su caso recién estaba con los preparativos para comenzar en hormonas pero con el asunto del COVID-19 pausó todo, lo cual lo tiene un poco triste a causa de su disforia de género. Tu entrada me viene como anillo al dedo para compartirla con él y recordarle que a veces las cosas tardan en llegar pero que finalmente se logran.
    Es complicado, sí y jamás lograría entender en su totalidad todo lo que las personas en transición tienen que aguantar hasta lograr sus objetivos o el rechazo que sucede muchas veces.
    En mi caso, como ya hablamos, a veces a mi pobre amigo le digo pronombres femeninos pero por suerte sabe que no lo hago con maldad, hace relativamente poco comenzó con su transición y fue algo que compartió conmigo cuando se sintió preparado. Pero poco a poco me adapto a él y busco informarme para estar al tanto de cosas que necesita conversar pero que con su familia no puede.
    Creo que siempre es bueno tener un espacio de contención, conformado por gente que nos quiere cuidar.
    Y como dije, esta entrada me encantó porque me va a ayudar a darle ánmicos a mi amigo en estos momentos que su disforia puede incrementar, si bien está en contacto con la psiquiatra siento que yo también puedo aportar mi granito de arena para crearle un ambiente mejor.
    Te felicito Lihuén, no solo por lograr todo lo que querías, sino por animarte a compartir tu experiencia y abrirte en el cosmos que es internet. Esta entrada puede ayudar a un montón de personas en este tipo de situación.
    Aunque ahora en Internet muchas personas trans comparten sus experiencias, pero como dijiste: todos tienen historias diferentes y eso me parece maravilloso.
    Gracias Lihuén por tanto.
    Por favor, nunca bajes los brazos.

    ¡Un abrazo y un beso!

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    1. ¡Gracias por leer! Conozco varios chicos trans que están en situación similar y han visto retrasado su comienzo de tratamiento hormonal por el tema del covid. Justamente comparto mi historia porque en una de esas ayuda a otras personas. ¡Mucha suerte para tu amigo! Ojalá todo esto se resuelva pronto y pueda comenzar su tratamiento si es lo que desea :)

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  3. Hola Lihuén! Leí toda la nota y creo que ni leyendo todo podría imaginarme lo difícil que fue todo el proceso para ti. Me alegra mucho ver que pudiste tomar un rumbo luego de tanta incertidumbre y seguir una ruta donde al fin te sientas cómodo contigo mismo.
    Un abrazo grande y a seguir adelante con todo lo que te propongas!

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    1. ¡Muchas gracias por tus palabras! Ojalá el día de mañana la gente joven tenga disponible esta información y no tenga que estar tantos años en la incertidumbre. ¡Abrazo!

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  4. Buenas!
    Me parece una entrada muy esclarecedora, Lihuén.
    Soy profe y uno de mis estudiantes está comenzando este proceso de vivir según como se identifica. El primer día de clases no me avisaron de esta situación y estaba un poco confundida, no sabía que pronombre usar; así que terminé malabareando con los neutros.
    Hay mucho que aprender y prácticas que revisar en lo ámbitos sociales.
    Te deseo mucha suerte y espero nos sigas actualizando con este contenido.
    Saludos!.

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    1. ¡Hola! Gracias por compartir esto, en general no nos molesta que nos pregunten los pronombres, todo lo contrario, preferimos que pregunten y no que asuman y terminen eligiendo los que no son. Yo me siento muy validado cuando me lo preguntan en lugar de asumirlo, es una demostración de respeto también. ¡Gracias por leer!

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